Desde su formación profesional como publicista en la Universidad APEC, Leticia Tonos no vaciló en definir la pregunta sobre quiénes irían dirigidas sus películas.
A través de su lente, el contexto social y el pensamiento sirven como elementos que luego traducen al lenguaje cinematográfico. El enfoque de su mirada artística no recae en películas comerciales, sino en la creación de piezas que retraten la identidad.
"Mis películas yo las hago para nosotros, los dominicanos. Para mí es súper importante que nos podamos ver reflejados en ese espejo grandísimo que es el cine y que sepamos que nuestras historias importan", así describió su trabajo y qué lo caracteriza.
Tras su paso por la Universidad de Andalucía con el objetivo de continuar sus estudios, situarse en un entorno europeo amplió su perspectiva, pero esto no le impidió mantenerse tenaz y centrar su mirada en Latinoamérica. Leticia no limitó sus experiencias al momento de recibir nuevas oportunidades, y no es hasta que llega a la London Films School que se da cuenta de la vastedad de personajes que le rodeaban, todos de distintas partes del mundo. A partir de ahí comprendió que las historias de Quisqueya también merecían ser contadas y alcanzar la globalización.
Como cineasta, dispone de una trayectoria destacada. Viene de producir terror con “Jupía” y dirigir drama de época en “Un estado de locura”. Por motivo de su última cinta, ha tenido que realizar un ajuste técnico y narrativo para asumir ahora la dirección de un musical.
La película se titula “Milly, reina del merengue”, una narración de la vida de Milly Quezada, quien emigró siendo muy joven a Estados Unidos para escapar de la Guerra Civil dominicana. Su llegada a Washington Heights de los años setenta, en pleno auge del Latin Boom, marcó el inicio de un viaje personal de búsqueda, autovaloración y afirmación de su identidad.
A nivel creativo y financiero, Leticia calificó su último proyecto del más difícil que ha realizado hasta la fecha. Reveló que no es su área, y tuvo que aprender a producir un disco musical previo a la grabación del audiovisual. La asesoría que recibió vino del conocimiento de maestros como Yanina Rosado y Alan Lechón, quienes le enseñaron sobre la construcción del disco con la calidad que ameritaba y luego siguieron a la fase de coreografías con los actores y actrices. La preproducción duró un año.
Para Leticia este proceso fue como volver a la escuela otra vez. Aunque fue un proyecto que implicó muchos retos, valora muchísimo todo lo que aprendió a lo largo de él.
El escape de la Guerra Civil dominicana marca el inicio del guion. Recrear una película de época de por sí tiene sus retos y mucho más si los recursos son limitados. La directora agradece la ayuda de Chaina Cohen, quien fue la diseñadora de producción, ya quien definió como “una profesional tremenda, entregada y apasionada”, junto a la cual trabajó de la mano en la investigación.
Para transicionar este trauma histórico al formato musical sin perder la coherencia dramática que la obra merecía, Leticia y su equipo sintieron que estaban andando por un terreno poco transitado.
"La parte que más me llamó la atención fue sentir que nosotros estábamos creando nuestro Washington Heights. Aquel Washington Heights de los dominicanos, que no es el mismo que presentan Hollywood y todos esos grandes estudios", así explicó la ilusión de que les invadía por i representar un lugar que ha servido de hogar para muchos criollos.
Existe un concepto errado al pensar que los musicales presentan todo de color de rosa. Estos hacen uso del canto y la danza para comunicar partes de la historia.
"No es un documental ni pretende ser una descripción de hechos reales. Es una película de ficción inspirada en la vida de Milly Quezada. Quiere decir que en la película todas las escenas son ficcionadas y toman de momentos de inspiración de su vida", compartió.
Leticia tuvo claro que quería llevar a la pantalla grande una historia emotiva que representara la esencia de quién es Milly Quezada. Su criterio para elegir los momentos de la vida privada de la reina del merengue que entraron en el guion fue logrado por la orientación de su musa, quien leyó todas las versiones del escrito y en cada una ofreció sus comentarios, los cuales la directora calificó de “profesionalidad tremenda”.
El Festival de Cine Global de Santo Domingo (FCGSD) anunció que la película estará inaugurando su edición número 18. Aunque recibió la invitación de participar en un festival importante de Nueva York para presentar la obra, la decisión final fue que el estreno sea a lo grande en el Teatro Nacional, “en casa”, y de ahí ir rumbo a otros festivales.
“Nuestro festival tiene la trascendencia de tantos años y se enfoca en que nuestros proyectos viajen y tengan alcance global. Así es que este es un momento ideal y estoy contentísima de que finalmente voy a poder compartir la película con todos ustedes”, sostuvo Leticia Tonos al compartir que el estreno se celebrará el jueves veintinueve de enero de 2026 en la Sala Principal del Teatro Nacional Eduardo Brito.

