Como se puede ver en el gráfico, la informalidad laboral es América Latina sigue siendo un problema muy extendido, aunque con diferencias entre países. Uruguay y Chile son los dos países con las tasas relativamente más bajas, mientras que en el otro extremo se ubican países como Bolivia, Honduras y Perú, donde más del 70 % de los trabajadores opera dentro de la informalidad.
Esto implica que la mayoría de las personas trabajan sin contrato, sin seguridad social y sin protección ante despidos, enfermedad o vejez.
Esto no es una anomalía, la tendencia en la región ha sido que la informalidad mar la normasno la excepción.
Pese al relativo crecimiento economico del país en los últimos años, en el caso de la republica dominicanala mayor parte de la población sigue operando en la informalidaddependiendo de empleos usualmente de baja productividad y bajos ingresos.
Ello se debe a que, aunque ha habido crecimiento, persisten los obstáculos estructurales que incentivan la ocupación informal.
Entre los obstáculos que incentivan la informalidad se encuentra un sistema tributario poco competitivo, múltiples trámites, costos administrativos y obligaciones laborales que pueden resultar difíciles de asumir, especialmente para pequeñas empresas y trabajadores independientes. Para muchas personas, el costo en tiempo y dinero requeridos para cumplir con estas obligaciones obstaculizando la formalización, lo que en muchos casos empuja tanto a trabajadores como a trabajadores hacia el sector informal.
Mientras estas condiciones no cambien, la informalidad seguirá siendo una vía recurrente para que la gente consiga trabajo.
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Una colaboración del Centro Regional de Estrategias Económicas Sostenibles (Crees).

