Ecuador.– El sistema penitenciario ecuatoriano atraviesa una de sus crisis más graves, marcada por el hacinamiento extremo, una epidemia de tuberculosis fuera de control y constantes hechos de violencia, una combinación que ha provocado decenas de muertes en los últimos meses y mantiene en alerta a familiares, médicos y organismos de derechos humanos.
El pasado 9 de noviembre, al menos 30 personas privadas de libertad murieron en una cárcel del país por presunta asfixia. Apenas un mes después, en ese mismo centro penitenciario, se registraron otras 13 muertes tras la explosión de un artefacto en los exteriores de la prisión, sin que hasta el momento se haya aclarado si ambos hechos están relacionados. A estos episodios se suman numerosas muertes por tuberculosis, especialmente en la Penitenciaría del Litoral, la cárcel más poblada de Ecuador.
El caso más reciente ocurrió el pasado fin de semana, cuando 15 reclusos fallecieron en la Penitenciaría del Litoral, ubicada a las afueras de Guayaquil.
El Gobierno de Ecuador confirmó los decesos a través del Servicio de Atención a Personas Privadas de la Libertad (SNAI), que indicó que “los hechos se encuentran bajo los protocolos correspondientes” y que estarían vinculados al estado de salud de los internos.
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Mientras tanto, familiares de los reclusos se concentran a diario en los exteriores del penal en busca de información, denunciando abandono, falta de medicamentos y condiciones inhumanas.
"Los internos están muriendo de hambre y de enfermedades como tuberculosis. No hay medicamentos. El hecho de que hayan cometido un error no es para que los tengan peor que un animal", expresó Isabel Mancero, familiar de un recluso, al diario El Universo.
Violencia y enfermedades: una bomba de tiempo
Las muertes no solo están relacionadas con enfermedades. La violencia intracarcelaria continúa cobrando vidas en distintos puntos del país. A inicios de este mes, el SNAI reportó la muerte de 13 presos en la cárcel de Machala; en noviembre, otros 31 fallecieron en ese mismo centro; En septiembre, 17 murieron en la prisión de Esmeraldas. Ni los estados de excepción ni la declaratoria de “conflicto interno armado” han logrado frenar la crisis.
“La situación escaló mucho más de lo que habíamos imaginado. Esto ya es un problema humanitario.”, advirtió Fernando Bastias, abogado y miembro del Comité Permanente de Derechos Humanos de Guayaquil. Según explicó, las inspecciones realizadas por la organización en la Penitenciaría del Litoral evidenciaron graves deficiencias: alimentos repartidos de forma irregular, condiciones de higiene precarias y reclusos que no alcanzan a comer.
El SNAI reconoció el 19 de noviembre que la tuberculosis es altamente contagiosa en contextos de encierro y mala ventilación, y que algunos casos evolucionan de forma severa, lo que explicaría los decesos recientes. La institución señaló que la mayor incidencia se registra en la provincia del Guayas y que se han activado atenciones prioritarias para mitigar el contagio.
Hacinamiento extremo y riesgo sanitario
Las cárceles ecuatorianas albergan entre 31.000 y 37.000 presos, con una sobrepoblación estimada en 38%, según datos oficiales. Este escenario favorece la propagación de enfermedades respiratorias como la tuberculosis, advirtió el médico infectólogo Washington Alemán, docente de la Universidad Espíritu Santo de Guayaquil.
“El riesgo de salud pública es grave. La enfermedad puede transmitirse al personal penitenciario, a las familias y, eventualmente, a la población en general.”, alertó. El especialista subrayó que el hacinamiento impide aislar a los enfermos y aumenta el riesgo de cepas resistentes a los medicamentos.
De acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Estadística y Censos, en una celda pueden convivir entre seis y diez reclusos, aunque en la práctica esa cifra se triplica. Un ejemplo es la cárcel de Ibarra, que tiene capacidad para 302 personas, pero actualmente alberga a más de 600.
Más muertes por tuberculosis que por violencia
Datos entregados por el SNAI a la Defensoría del Pueblo indican que en 2024 se registraron 324 muertes de reclusos por causas no determinadas. Solo en los tres primeros meses de 2025 se contabilizaron 121 fallecimientos adicionales. El Comité Permanente de Derechos Humanos advierte que estas cifras superan las de años anteriores e incluso igualan o superan los niveles de mortalidad registrados durante las masacres carcelarias de 2021.
Bastias estima que, de continuar la tendencia actual, cerca de 700 reclusos podrían morir en 2025 por tuberculosis, una cifra superior al total de fallecidos por violencia intracarcelaria desde 2021.
"La forma en la que mueren es traumática; muchos llegan a un estado cadavérico. Esto no puede normalizarse", denunció.
El SNAI aseguró que trabaja de manera coordinada con el Ministerio de Salud Pública de Ecuador para contener el brote de tuberculosis, mediante brigadas médicas, traslados y reubicaciones. Sin embargo, organismos nacionales e internacionales, incluida la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), han reiterado su llamado urgente al Estado ecuatoriano para que adopte medidas efectivas que garanticen la vida, la salud y la integridad de las personas privadas de libertad.

