Cómo un estudiante está revolucionando la atención médica en Malawi: problemas globales

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Ranken Chisambi, un estudiante de último año de ingeniería biomédica de 22 años, ya ha desarrollado inventos que salvan vidas, son baratos y fáciles de usar. Crédito: Benson Kunchezera/IPS
  • por Benson Kunchezera (chamhanya gondwe, malawi)
  • Servicio Inter Press

CHAMHANYA GONDWE, Malawi, 2 dic (IPS) – En las tranquilas colinas de la aldea de Chamhanya Gondwe, en el distrito de Mzimba de Malawi, un niño vio una vez cómo su comunidad luchaba contra el acceso limitado a la atención médica.

Hoy, Ranken Chisambi, un estudiante de último año de ingeniería biomédica de 22 años en la Universidad de Ciencias Empresariales y Aplicadas de Malawi (MUBAS), está decidido a transformar la atención médica en Malawi y más allá.

«Siempre me ha apasionado la innovación y el uso de la tecnología para resolver problemas reales», cube Ranken. «Al crecer, vi cómo los hospitales de Malawi a menudo carecían de equipos médicos esenciales. Eso me inspiró a dedicarme a la ingeniería biomédica, para poder algún día diseñar y construir tecnologías médicas asequibles que hicieran que la atención médica fuera accesible para todos».

Esa visión ya está tomando forma a través de una de sus creaciones más prometedoras: un dispositivo de terapia de compresión portátil y de bajo costo diseñado para tratar afecciones como las venas varicosas, el linfedema y la trombosis venosa profunda (TVP).

Un problema cercano a casa

La concept del dispositivo no surgió de un libro de texto: nació de las duras realidades que Ranken presenció de primera mano.

«Durante mi pasantía en el Hospital Central Queen Elizabeth, conocí a pacientes que tenían mucho dolor: tenían las piernas hinchadas y algunos no podían caminar correctamente. Pero lo único que les dieron fueron simples vendajes o masajes manuales porque el hospital no tenía máquinas de terapia de compresión», recuerda. «Esas máquinas cuestan miles de dólares. Sabía que podíamos hacerlo mejor».

Con esa determinación, Ranken comenzó a diseñar una solución que podría brindar alivio a los pacientes de hospitales desatendidos. Su dispositivo de terapia de compresión aprieta y libera suavemente la extremidad del paciente en una secuencia programada, mejorando el flujo sanguíneo y reduciendo la hinchazón, muy parecido a un masaje mecánico.

«Utiliza materiales disponibles localmente y componentes electrónicos asequibles, como bombas de aire, válvulas solenoides, sensores de presión y un microcontrolador para el management automático», explica. «Incluso imprimí la carcasa en 3D. Eso redujo el costo de miles de dólares a alrededor de 300 dólares».

Innovación con propósito

A diferencia de los costosos dispositivos comerciales que a menudo cumplen una sola función y son difíciles de mantener, el dispositivo de Ranken destaca. Es multifuncional, portátil y fácil de usar. Los pacientes o los médicos pueden seleccionar modos de tratamiento específicos en función de afecciones como TVP o linfedema, algo poco común incluso en dispositivos de alta gama.

«La concept es hacerlo lo suficientemente sencillo para clínicas y hospitales rurales, donde puede que no haya private técnico», cube Ranken. «Y mantenible con habilidades y repuestos locales».

Aunque los ensayos clínicos en hospitales aún están pendientes, Ranken ha completado las pruebas funcionales y de seguridad y está en conversaciones con el Hospital Central Queen Elizabeth para realizar más evaluaciones.

Más de una invención

Esta no es la primera incursión de Ranken en la innovación que salva vidas. También desarrolló la incubadora Neo Sensible Child, que controla automáticamente la temperatura y la humedad para crear un ambiente estable para los bebés prematuros. Otra de sus creaciones es un Dispositivo de Monitoreo Cardíaco que alerta a los cuidadores cuando detecta irregularidades.

A pesar de estos logros, no ha sido fácil equilibrar la innovación con la vida académica.

“Es un desafío”, admite. «Pero planifico mi tiempo cuidadosamente y trato de integrar mis proyectos con lo que aprendo en clase. De esa manera, mi educación impulsa mi innovación».

Impulsado por la pasión, impulsado por la persistencia

Sin financiación constante ni acceso a mentores expertos, Ranken ha tenido que depender en gran medida del impulso private, el apoyo de su familia y la ayuda ocasional de amigos y simpatizantes.

«Soy prácticamente un mentor para mí mismo», se ríe. «Pero investigo mucho, colaboro con mis compañeros de estudios y aprendo sobre la marcha».

Su visión para el dispositivo de compresión (y sus otras innovaciones) es grande. Quiere patentar el dispositivo, conseguir que lo aprueben los reguladores sanitarios y, finalmente, producirlo en masa a nivel native. Busca activamente asociaciones con instituciones sanitarias, inversores y organismos gubernamentales que compartan su misión.

«Si podemos ampliar estas tecnologías, podremos cerrar la brecha en el acceso a dispositivos médicos en los hospitales públicos de Malawi», afirma. «Podemos reducir el sufrimiento, reducir los costos de tratamiento y demostrar que la innovación native puede resolver los problemas locales».

Mirando hacia el futuro

A medida que se acerca la graduación, Ranken no se detiene. ¿Su sueño a largo plazo? Convertirse en un desarrollador y empresario de dispositivos médicos, centrado en crear soluciones sanitarias asequibles y sostenibles para África. Y crear oportunidades para que jóvenes innovadores como él hagan realidad sus concepts.

«Creo en las soluciones locales», afirma Ranken con convicción. «No tenemos que esperar ayuda del exterior. Podemos innovar aquí, para nuestra gente, con nuestros recursos».

Y si su viaje hasta ahora sirve de indicación, está en camino de hacer realidad esa creencia.

Informe de la Oficina de la ONU de IPS

© Inter Press Service (20251202073329) — Todos los derechos reservados. Fuente authentic: Servicio Inter Press

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